|
Historia, romanticismo, belleza, serenidad… Todo esto y más es lo que encontrará en la Quinta das Vinhas.
En lo alto de las montañas, cercada por viñas y con el mar resplandeciente como único horizonte,… Ese el lugar donde se encuentra esta joya que no se ha visto afectada por el desarrollo de la isla.
La belleza exclusiva de esta casa rústica del siglo XVII se enmarca perfectamente en el maravilloso paisaje que la rodea.
Cuidadosamente restaurada sin sacrificar su encanto original, la casa presenta interiores con suelos de piedra y entarimados pulidos, techos con vigas de madera y azulejos, consiguiendo crear un ambiente realmente especial. Todas las habitaciones son diferentes y están decoradas con antigüedades.. Cada habitación tiene su propio nombre de planta. Las habitaciones de la planta baja dan directamente a una espaciosa terraza situada frente al jardín y a la piscina.
Se puede comer en la antigua cocina que cuenta con un purificador de agua que despierta siempre la curiosidad de todos los huéspedes. La comida es sencilla y está elaborada con productos locales. Disfrute de unos días ociosos y tranquilos en el jardín de la quinta, lleno de plantas tropicales y de frutos. Siempre se puede contemplar alguna planta en flor, desde el azul arco iris del agapanto autóctono Coroas de Henrique, hasta las cremosas daturas, las resplandecientes estrelicias y el color rosa romántico de la Lagerstroemia Indica.
El tulipero es el árbol favorito de los niños ya que presenta grandes ramas que se parecen a tentáculos. La comida se suele servir en el jardín la mayoría del año y siempre que sea posible. El patio con robles es el lugar ideal para jugar a la petanca mientras se disfruta de un aperitivo al atardecer. Además, la quinta dispone de una pequeña piscina exterior muy apreciada después de de un día de paseo por el campo, o para los que tan sólo quieran tomar el sol y respirar de la tranquilidad del lugar.
Invitamos a los huéspedes a que se paseen por el viñedo y que participen en la vendimia, si así lo desean.
|