Hace ya algún tiempo, debido al extres acumulado por mi trabajo, cargas familiares, problemas financieros,.. etc.. tome la decisión de desconectar de todo y de todos.
Un amigo me habló de La Raspilla. Me comento que era una casa rural en la montaña... [
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Hace ya algún tiempo, debido al extres acumulado por mi trabajo, cargas familiares, problemas financieros,.. etc.. tome la decisión de desconectar de todo y de todos.
Un amigo me habló de La Raspilla. Me comento que era una casa rural en la montaña, rodeada de bosques autoctonos, con un arroyo que corría por uno de los laterales de la casa, con gran cantidad de chorros de agua por aqui y por alli, en definitiva un paraje sin parangón.
La verdad es que soy muy esceptico, me costo creer que un sitio así existiera realmente. Mi mujer fue quien acabó de convencerme, recuerdo cuando me dijo que peor que quedarnos encerrados en casa todo un fin de semana, no podria ser, y con este argumento, tan simple, pero tan savio, me convenció. Hoy doy gracias a ese amigo por hablarme de la raspilla, y a mi mujer por ser tan convincente.
Fuimos por primera vez hace cuatro años, recuerdo que fue un fin de semana del mes de febrero. Tubimos un recibimiento fantastico José-Armando y Encarna (los propietarios del paraiso), nos acogieron con gran amabilidad, nos mostraron "El Apartamento", que era la única casa de la que disponían en esa época, la estufa de hierro forjado, estaba encendida calentando toda la estancia,a fin de que no faltara combustible, el leñero estaba repleto. Todo estaba decorado con un gusto esquisito, con un aspecto basto pero acogedor, un tanto rústico pero con las comodidades necesarias para no hechar de menos, la nevera, televisor, Dvd, agua caliente, todo integrado de tal forma que no desentonaba con el resto del mobiliario.
Los días que pasamos fueron fantasticos, pudimos hacer senderismo. José-Armando y Encarna, fueron muy amables al acompañarnos por alguna de las muchas rutas que se pueden hacer. Especialmente recuerdo cuando bajamos a la cascada, recomiendo que no dejen de visitarla, pero ya no solo eso, sino la conversación amena, tranquila y sosegada a la que invitaba el entorno.
Bueno esa fue la primera vez que fui a La Raspilla. El tiempo que estuve en ella, no utilicé mi teléfono movil, es más, la verdad es que al llegar a La Raspilla, al descargar el coche, devio caerseme sin darme cuenta, pero lo mejor de todo es que no lo eché de menos, hasta que al cargar nuevamente el coche para marcharnos, lo ví en el fondo del maletero.
Bueno creo que estoy estendiendome demasiado, pero esque merece la pena visitar La Raspilla. Yo he regresado todos los años, y cada vez he alargado un poco más mi estancia alli. Tanto es así, que he llegado a ir con varios amigos. José-Armando y Encarna, han sido muy amables no solo con el que está narrando su experiencia, sino tambien con todos los que hen alguna ocasión han llegado a visitar La Raspilla, ya que a lo largo de este tiempo, han restaurado otra casa "El Almendro", en el cual tambien hemos tenido la oportunidad de pasar unos días. En esa ocasión nos reunimos varias parejas, con nuestros hijos, por lo que alquilamos las dos casas, en esta ocasión, llegamos hasta a hacer Pan en el horno de leña, que bueno que estaban el pan preñao, la coca, la empanada, los pimientos.
Bueno, ya me despido, no quiero ser más pesado, solo dar las gracias a José-Armando y Encarna por habernos enseñado que el paraiso tiene un nombre y se llama "Raspilla" [
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