El exterior y las intalaciones comunes de la casa son muy bonitas e ideales para ir con niños, todo hay que decirlo. Las habitaciones son austeras y decoradas sin gusto (algo secundario por otra parte). El problema han sido una serie de detalles, al... [
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El exterior y las intalaciones comunes de la casa son muy bonitas e ideales para ir con niños, todo hay que decirlo. Las habitaciones son austeras y decoradas sin gusto (algo secundario por otra parte). El problema han sido una serie de detalles, algunos rozando ya la sinvergonzonería. Cuando llegas a la casa no hay nadie y pone que tienes que llamar por TF para que te atiendan (vamos, lo normal). Lo mismo que cuando necesitas alguna cosa (siempre con sensación de que estás molestando). El trato es absolutamente distante y poco natural (y no creo que fuera un problema nuestro). Otros detalles a añadir son falta reiterada de de toallas en la habitación (el primer día te das cuenta cuando sales de la ducha), bote de gel usado de un huésped a otro y una limpieza algo deficiente. Me acerqué con mi hijo a ver las ocas, gansos o lo que tengan allí, los cuales se pusieron a chillar y me echó la bronca porque podía molestar a alguien. Eran las 6 y media de la tarde. Pregunté si el agua de sus fuentes con las que los niños jugaban era potable y las respuestas que obtuve fueron un fláccido "no sé" primero y un "creo que no" al día siguiente. Vamos, para haberse intoxicado algún niño. Y aún peor fue a la hora de pagar, ya que nos cobraron por "error" una habitación más cara y a dos de mis amigos les cobraron más también por un "descuido" al anotar la cifra en la maquinita de la tarjeta de crédito. Menos mal que estuvimos especialmente pendientes. Aunque por lo menos no me dejaron una noche de patitas en la calle como a otra pareja con 2 niñas pequeñas y sin coche por un "error" al anotar la reserva. Lo peor no son los "errores", sino el hecho de que les importara un pimiento la situación y sólo se pusieran nerviosos cuando mencionaron a la guardia civil. En general es la falta de detalles de una gente rara y gris. Todo lo contrario al resto de la gente de Pontevedra que ha sido agradabilísima y abierta. El problema es la escasa oferta de alojamientos en esta provincia. Aun así no volveré. [
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