La sensación que tienes cuando entras en la casa Pereforn es de llegar a casa, no de estar de visita en casa ajena. Los dueños son simpáticos y serviciales, siempre están dispuestos a escuchar cualquier queja o sugerencia que les hagas, o simplemente... [
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La sensación que tienes cuando entras en la casa Pereforn es de llegar a casa, no de estar de visita en casa ajena. Los dueños son simpáticos y serviciales, siempre están dispuestos a escuchar cualquier queja o sugerencia que les hagas, o simplemente a tener una buena charla sobre cualquier tema, incluso pedirles consejo sobre excursiones por la zona.
Pereforn es el lugar ideal si eres amante de la naturaleza y lo que buscas es tranquilidad y silencio absoluto. El entorno es precioso, una llanura en medio de montañas con lago incluido. Es un lugar de partida perfecto tanto para paseos a pie, en bici o coche. También se puede elegir dónde ir de excursión ojeando los muchos libros que tienen en la casa sobre la comarca o con los mapas y folletos de propaganda que tienen en un pequeño expositor en la entrada. Dando un paseo desde la casa se puede llegar a la zona de baño del lago con xiringuito o ir en dirección opuesta a Aramunt Vell, pueblo abandonado impresionante.
En cuanto a la casa, aunque grande, es muy acogedora. Incluso cuando estás dentro, eres consciente de la naturaleza de fuera, porque cada rincón tiene algún detalle que te lo recuerda (una lamparita con piedritas, un jarrón de flores secas, los cuadros, las colchas de florecitas, las zenefas de las paredes, los llaveros de las habitaciones hechos con elementos naturales...).
Y la cocina es de lo mejor, incluso las personas más raras que no comen casi de nada (como por ejemplo nosotros) disfrutan cada plato, con una presentación inmejorable y para chuparse los dedos. Y no podemos evitar nombrar el croissant calentito recién hecho de las mañanas (mmm....). Lo único malo de Pereforn es tener que marcharse. [
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