Asi nos sentimos en el Pati de la iaia, como en casa. Sobre todo Lois, mi hijo de siete años que se convirtió en el ayudante de cocina de Eduardo. El trato impecable, la casa, los desayunos en patio y las paellas de padre de Salva ¡impresionantes! Fu... [
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Asi nos sentimos en el Pati de la iaia, como en casa. Sobre todo Lois, mi hijo de siete años que se convirtió en el ayudante de cocina de Eduardo. El trato impecable, la casa, los desayunos en patio y las paellas de padre de Salva ¡impresionantes! Fueron unos día muy agradables y relajantes...¡y la suelta del toro en las fiestas de Quartell la guinda de estas vacaciones! [
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