Animados por los comentarios leídos (las excepciones confirman la regla) llegamos mi mujer y yo con nuestros 3 hijos de 9, 7 y 4 años a La Trébede. Es difícil encontrar qué es lo mejor: el entorno con los Picos de Europa frente a la ventana; o mejor ... [
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Animados por los comentarios leídos (las excepciones confirman la regla) llegamos mi mujer y yo con nuestros 3 hijos de 9, 7 y 4 años a La Trébede. Es difícil encontrar qué es lo mejor: el entorno con los Picos de Europa frente a la ventana; o mejor el silencio de la noche; o mejor los perros y gatos que hacen honor a ser animales de compañía y amigos del hombre; o mejor la decoración exquisita en el detalle y su ambiente rústico; o mejor los detalles con los niños; o mejor esa zona de columpios donde mis hijos disfrutaron tanto; o mejor ese coqueto comedor y su música de fondo; o mejor todos esos libros dispuestos a ser ojeados. Pues no, hay algo mucho mejor que eso, sus gentes. Manuel, Mariu, el pequeño Nel (no conocimos a la primogénita) y Lidia, son los que realmente te hacen sentir como en familia. Sólo un consejo, cuando llegueis allí después de un largo viaje haced lo siguiente: mirar el entorno, no penseis en nada, cruzar el umbral de la casa, observad y dejaros llevar por las sensaciones, conocer a sus moradores y dejaros impregnar por la paz del lugar y el calor humano. Y recordad, cuanto más os deis, más recibireis. Un lugar para volver, mis hijos ya me lo están pidiendo. [
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