Pocas cosas sorprenden en turismo rural a los que pateamos mucho el solar iberico buscando cosas y sensaciones auténticas. Mi chica y yo caimos aquí por casualidad. Veníamos de la parte portuguesa de los Arribes, que están aun más salvajes y por desc... [
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Pocas cosas sorprenden en turismo rural a los que pateamos mucho el solar iberico buscando cosas y sensaciones auténticas. Mi chica y yo caimos aquí por casualidad. Veníamos de la parte portuguesa de los Arribes, que están aun más salvajes y por descubrir; entrando por Galicia, en el llamado Camino de Santiago Portugués, que tan poca gente conoce. Buscamos antropología pura y dura, por decirlo de alguna manera y ¡oh, sorpresa! Daniel el dueño de Casa Las Mugas nos enseña su pequeña colección de objetos relaccionados con el contrabando, nos cuenta mil historiaS de contrabandistas y pasamos tres noches de interminables tertulias, porque el tio sabe del tema un taco, y lo vive, bebiendo aguardiente que se destina en clandestino y café portugués pasado a lomos de mula. ¡Maravillosas mentiras/fantasías para noches de plática interminable!. Joder, joder, volveremos cuando Aldeadávila abra ese "museo del contrabando y la subsistencia" que Daniel tiene ya ordenado en su cabeza. Chapó por Las Mugas, precioso nombre para una casa rural; arcaismo vasco que significa "frontera". Agur, Dani. [
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