Celebrábamos nuestro 12 aniversario de boda y acertamos plenamente con el lugar: Almagro, que ya lo conocíamos, y la Casa Tía Pilar, que fué una sorpresa especial. Todo nos gustó: la arquitectura, la decoración, la amplitud, la amabilidad de la sra. ... [
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Celebrábamos nuestro 12 aniversario de boda y acertamos plenamente con el lugar: Almagro, que ya lo conocíamos, y la Casa Tía Pilar, que fué una sorpresa especial. Todo nos gustó: la arquitectura, la decoración, la amplitud, la amabilidad de la sra. Consuelo, sus desayunos ..., pero lo más sorprendente es la limpieza. ¿Cómo es posible que no haya una mota de polvo en un lugar tan lleno de muebles, adornos, cachivaches y filigranas? Pues muy consciente de ello es la sra. Consuelo, que pone todo su esmero en que todo ruluzca. Parece que en cualquier momento van a aparecer una docena de criadas ataviadas con cofia y delantales blancos de otros siglos, limpiando y ordenando por toda la casa. Pero no aparecen, y sin embargo aquello está impoluto. Volveremos, seguro. [
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