Acostumbrados al ruido y la velocidad de la gran ciudad. Aranda del Moncayo ha sido un descubrimiento, lo mejor la intensidad del silencio y la tranquilidad de su entorno. La casa muy bien, la comida excelente (no dejeis de pedir albondigas y natilla... [
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Acostumbrados al ruido y la velocidad de la gran ciudad. Aranda del Moncayo ha sido un descubrimiento, lo mejor la intensidad del silencio y la tranquilidad de su entorno. La casa muy bien, la comida excelente (no dejeis de pedir albondigas y natillas)y el trato de primera. Seguro que repetiremos. [
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