Cuando Fernando me propuso ir a Gredos, no me imaginaba ir a un sitio tan bonito y bien cuidado. Aparte de un entorno estupendo, la habitación sin ir más lejos era una gozada: la terraza con unas vistas increíbles, el cuarto de baño con hidromasaje, ... [
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Cuando Fernando me propuso ir a Gredos, no me imaginaba ir a un sitio tan bonito y bien cuidado. Aparte de un entorno estupendo, la habitación sin ir más lejos era una gozada: la terraza con unas vistas increíbles, el cuarto de baño con hidromasaje, la cama de matrimonio, además de las comidas (recomiendo las setas y los pimientos del piquillo), y la atención de Miguel Ángel siempre pendiente de que todo estuviera a nuestro gusto. Ahora de vuelta a la rutina, quien se volviera para allá... [
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