No puedo más que titularlo de esta manera porque el sitio, el trato, los dueños y todo lo que rodea esta casa se lo merece. La primera impresión, el acceso, por esa carretera encantada. Según se entra en el privilegiado entorno, los viveros, un lagui... [
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No puedo más que titularlo de esta manera porque el sitio, el trato, los dueños y todo lo que rodea esta casa se lo merece. La primera impresión, el acceso, por esa carretera encantada. Según se entra en el privilegiado entorno, los viveros, un laguito y arriba la preciosa casa. La recepción comandada por parte de Alberto, Iosu y Tomás que nos enseñaron las instalaciones y las 4 preciosas y enormes habitaciones en las que disfrutamos de una acogedora paz. La limpieza pulcra de todas las habitaciones, el aroma a madera en toda la casa, el silencio y la tranquilidad que se respiraba... el asomarse a la ventana y balcones, ver a nuestros pies el monte Sollube y al fondo la ciudad de Bermeo con su costa. Allá donde la vista alcanzaba era todo mar y monte verde.
El trato encomiable, varios detalles, el primer día pedimos tomate para probar en el desayuno, los días siguientes, teníamos siempre un plato de tomate en la mesa esperándonos.
Una mención especial a Alberto, que me hice un esguince en el tobillo, le pedí una venda y me cogió el tobillo y me dió un masaje. Gracias Alberto. Gracias chicos por ese fenomenal trato que nos habeis dado. Ha sido un verdadero placer, repetiremos sin duda. [
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