Si hay un lugar en medio de la Mancha de cuyo nombre merece la pena acordarse, ése es sin lugar a dudas la Posada de Calatrava, enclavada en un tranquilo pueblo (Villamayor de Calatrava) y rodeada de los hermosos parajes manchegos que, sin lugar a du... [
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Si hay un lugar en medio de la Mancha de cuyo nombre merece la pena acordarse, ése es sin lugar a dudas la Posada de Calatrava, enclavada en un tranquilo pueblo (Villamayor de Calatrava) y rodeada de los hermosos parajes manchegos que, sin lugar a dudas harán las delicias del viajero más exigente. Todo lo que me costó encontrar el pueblo lo compensó sobradamente lo agradable del alojamiento que me encontré en la Posada. Y a ello contribuyeron de manera decisiva las buenas maneras de Jesús y Juan, su exquisito trato personal, la amabilidad de que en todo momento hicieron gala y la profesionalidad del resto del personal que hacen que este lugar merezca la pena ser anotado con letras de oro en nuestros cuadernos de viaje.
¿Y qué decir de su cocina? Los platos que salían de ella eran todo un lujo, no sólo para los paladares más exigentes, sino una delicia para los ojos, no teniendo nada que envidiar a platos servidos en los restaurantes más lujosos por los más afamados cocineros-estrella.
La casa en sí misma es toda una maravilla, habiendo sabido conservar el tradicional estilo de la casa original y adaptándola para regalarnos una Posada en donde se respira paz, y en donde el viajero puede pasar unos días inolvidables, en los que no falta la buena música y en donde, en suma, nada se echará en falta.
¡Enhorabuena, Jesús y Juan, por vuestra casa que por unos días habéis hecho que fuera también mía. [
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