La Tamborrada San Sebastián

A medianoche, cada 19 de enero, la ciudad de San Sebastián comienza a latir a ritmo de tambores, festejando el día del santo y patrón que le da nombre. Se alza la bandera y empieza la música que acompañará a donostiarras y visitantes durante 24 horas, una tradición que conmueve a todo el que la vive.

La Tamborrada

La Tamborrada

Corría el año 1836 cuando los tambores celebraban alegres el carnaval donostiarra. Poco tiempo después, este festejo fue tornándose religioso, al homenajear al patrón de la ciudad y, así, los disfraces se transformaron en uniformes como los de los militares que había en la villa, con cierto estilo francés, ya que era la época de la armada napoleónica. Posteriormente, se fueron añadiendo otras compañías y otros uniformes, aumentando año tras año el número de participantes. Hoy día, más de 125 compañías (compuestas por 20-50 tambores y 50-100 barriles), junto con bandas de música, abanderados y cantineras desfilan por todos los barrios de la ciudad. Si no quieres perderte la fiesta pero necesitas descansar sin ruidos, te recomendamos alojarte en una de nuestras casas rurales en San Sebastián cerca del centro pero donde el estruendo de los tambores no llegará de forma tan intensa…

La Tamborrada San Sebastián

En esos años, allá por el 1830, había 2 fuentes que abastecían de agua la ciudad (la de "Kanoieta" y la de las "Koxkas de San Vicente") y allí, mientras esperaban su turno las chicas de servicio y sus pretendientes (menestrales y soldados) hacían sonar los cubos de madera (llamados herradas) con un sonoro redoble. También esperaban para llenar sus herradas y barriles panaderos, aguadoras y amas de casa (etxekoanderes), dando lugar a un ritmo espontáneo. Por cierto, si quieres conocer a uno de los fabricantes de barriles más antiguos de San Sebastián, pásate por el barrio de Molinao y busca a Pablo Iturgaitz, un señor de 88 años que lleva desde los 14 en este oficio, llevando sus barriles tan lejos como a Japón y México.

Uno de los momentos más emotivos de la Tamborrada es cuando se alza la bandera en la Plaza de la Constitución y empieza a sonar la Marcha de San Sebastián, creada por Serafín Baroja, padre del célebre escritor Pío Baroja, ambos donostiarras y después de la Marcha, las 11 composiciones oficiales del Maestro Sarriegi suenan una y otra vez.

Fiesta de la Tamborrada

En la Tamborrada, los niños tienen un papel protagonista, por lo que, si viajas con ellos, les encantará contemplar a esta multitud de pequeños soldados y cocineros tocando los tambores, además de ver cómo se escogen al general, sus ayudantes, la Bella Easo y sus damas de honor. La Tamborrada infantil sale a las 12 de la mañana desde los Jardines de Alderdi Eder, aunque, si te vas unos días antes puedes asistir a la fiesta de presentación en el Teatro Victoria Eugenia, además de poder recorrer San Sebastián de una forma más tranquila y, ¿por qué no? probar los deliciosos pintxos en cualquiera de los bares de la ciudad.

Durante la Tamborrada Infantil, se entrega el premio más importante de San Sebastián, el “Tambor de Oro”, que han obtenido personalidades tan emblemáticas como Iñaki GabilondoAlfredo Landa y La Oreja de Van Gogh y también se conceden las Medallas al Mérito Ciudadano de San Sebastián.

A las 12 de la noche del 20 de enero, la Plaza de la Constitución acoge de nuevo a toda la multitud que se dan cita allí para despedir, un año más, esta peculiar tradición. La encargada de dar la nota final es la Unión Artesana (la Sociedad más antigua de la ciudad y una de las de mayor solera), que toca las canciones de Sarriegui por última vez, para poner el colofón con la Marcha de San Sebastián justo a medianoche, mientras el alcalde arría la bandera de San Sebastián.

¿Y después de La Tamborrada? Pues te recomendamos que te quedes al menos un par de días en la capital donostiarra, porque está llena de encantos y de paisajes estupendos, como la Bahía de la Concha que te sorprende al final con la increíble escultura de Chillida “El peine del viento”, o un pequeño viaje en funicular hasta el Monte Igueldo, desde donde contemplarás un plácido y sereno San Sebastián, que descansa después de sus 24 horas de fiesta.