QUEJANA (Ayala/Aiara) |
El corazón del valle de Ayala, con sus suaves laderas cubiertas de pastizales, está presidido por este conjunto monumental que incluye un palacio fortificado, una iglesia y un monasterio. Vistos desde lejos, sus torreones parecen llevarnos de vuelta a los tiempos de los caballeros de la tabla redonda. Cuando te acerques, no pases por alto su bonito museo y el torreón-capilla de la Virgen del Cabello, así llamado porque hay un relicario con un cabello de la Virgen. Otros tesoros de esta capilla son sus hermosos sepulcros y el impresionante retablo gótico, aunque éste último tendrás que ir a verlo al Instituto de Arte de Chicago, donde fue a parar en 1913 "con las debidas licencias". En fin. |
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Casas rurales Ayala/Aiara
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ARTZINIEGA (Artziniega) |
Cuánto nos gusta este pueblín, apiñado sobre una colina a pocos kilómetros del valle burgalés de Mena. No esperes nada espectacular porque su recoleto casco viejo, con calles empedradas, caserones renacentistas y dos robustas casas-torre, es de una encantadora sencillez. Pero recórrelo con calma, asómate a la Goiko Plaza y echa un vistazo al soberbio escudo que figura al costado de la torre de los Ayala, convertida en un simpático hotel rural. Y si tienes un rato, acércate al santuario de la Encina, así llamado porque le acompaña un viejísimo ejemplar de este árbol. |
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Casas rurales Artziniega
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LLODIO (Llodio) |
Está lejos de ser una localidad pequeña (tiene más de 20.000 habitantes) pero su larga historia, que se remonta a la época en la que pasaba por aquí una calzada romana entre Burdeos y Astorga, la ha enriquecido con varios monumentos de interés. Empezando por la iglesia de San Pedro de Lamuza y siguiendo por la de Santa María de Yermo o la ermita de San Bartolomé de Larra. Si tienes vocación de gourmet, no pases por alto el Museo Vasco de Gastronomía, que ocupa un hermoso caserón del siglo XIX. |
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Casas rurales Llodio
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