| ALCALÁ DEL JÚCAR |
Sin duda te sorprenderá la espectacular vista desde arriba de esta preciosa población, de aire totalmente árabe, que desciende por la pared de la hoz. Su castillo, reconstruido, su puente del siglo XVIII y su iglesia son las construcciones de mayor interés, pero lo más impactante son sus empinadísimas calles, a veces unidas por escaleras y quiebros, como una especie de laberinto vertical. No olvides la increíble estampa de la villa, desde el otro lado del río, cuando anochece y se enciende las luces. Es como una ciudad de cuento. |
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| JORQUERA |
Sobre un imponente peñón rocoso bordeado por el río, descansa este pueblo de antiquísima fundación que alcanzó gran importancia con los árabes. Fueron ellos los que construyeron el castillo y la muralla, que aún se conserva en buena parte y es un buen ejemplo de fortificación almohade. En el siglo XV se volvió a amurallar y todavía quedan algunas puertas. Por lo demás, el caserío no ha sido cuidado como merecía, aunque conserva de la Edad Media parte de su trazado y algunos escudos.
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| LIÉTOR |
Al oeste de Hellín, otro de los tesoros urbanísticos de Albacete es este pueblo que se asoma a un espectacular cortado sobre el río Mundo. Su trazado medieval se conserva en buen estado y en sus calles aún reconocerás esa estrechez típica de los caseríos árabes. Entre sus edificios merece tu atención la iglesia de Santiago, con un interesante museo, el convento de los Carmelitas y la preciosa ermita de Belén, con pinturas murales de temas populares.
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