| ALMANSA |
Esta ciudad, que recibió su nombre de los árabes (Almansa significa "el mirador"), ha sido una importante plaza fuerte a lo largo de la historia, desde la época romana hasta las guerras Carlistas. No te pierdas un paseo por sus calles, todavía vigiladas por el espectacular castillo, levantado sobre una gran roca. Otros edificios civiles son la Casa Grande, algunos palacios del siglo XVII, el pósito y el Ayuntamiento. Además, Almansa tiene un patrimonio religioso que incluye la iglesia de la Asunción y dos conventos y es también famosa por sus fiestas de Moros y Cristianos, emparentadas con las que se celebran en toda la región levantina.
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| HELLÍN |
Fue la antigua capital de una "cora" musulmana, aunque ya existió en tiempo de los romanos, y conserva un importante casco viejo que tenía zoco y judería y en el que quedan restos del castillo árabe. Su iglesia es del siglo XVI y merecen una visita el convento franciscano, con un curioso suelo, y el claustro del antiguo convento de las Clarisas, transformado en casa de cultura. Si tienes ocasión no te pierdas la Semana Santa, con una impresionante tamborrada que llena la ciudad de un ruido ensordecedor durante la noche del Jueves Santo. Una verdadera catarsis.
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| CHINCHILLA DE MONTEARAGÓN |
En el pasado tuvo una gran influencia en la región y fue una importante industria de tejidos, con tal fama que sus telas se exportaban a oriente. Su imponente castillo del siglo XV sufrió graves daños durante la invasión francesa, pero todavía conserva algunas partes árabes y el gran foso excavado en la roca. A su alrededor, la plaza y sus calles aledañas albergan una buena colección de casonas, el pósito y unos baños árabes y tampoco debes pasar por alto la iglesia de Santa María con portada gótica, artesonado mudéjar y algunas valiosas piezas.
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