LUCAINENA DE LAS TORRES |
| bonita y alegre población de casas blancas con una tradición minera que se remonta a la prehistoria. El caserío estuvo rodeado de una muralla cuyas torres le han dado su nombre y, a las afueras, conserva restos de unos gigantescos hornos de fundición del s. XIX y del ferrocarril que llevaba el mineral hasta la costa. Tiene una excelente cocina con platos como el ajoblanco, los gurullos y el conejo con almendras y, además, buen vino, queso en aceite y un sabrosísimo pan. |
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RAMBLA HONDA |
| barriada abandonada en el entorno de Lucainena con la fisonomía de una alqueria árabe, sin que falte la vieja noria rodeada de palmeras. Desde aquí se puede hacer un peculiar recorrido por el cauce seco de un río hasta la aldea de Polopos. |
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