MOYA (Moya) |
Desde Landete se llega a la villa del marquesado de Moya, cuyo perfil ruinoso te recibe desde la plataforma de un cerro. El imponente despoblado medieval estuvo protegido por fuertes murallas y su castillo, rodeado de paredes y foso, todavía preside el conjunto. En tu recorrido podrás ver calles, muros de viviendas, algunas reformadas recientemente, así como la iglesia y el Ayuntamiento, con el pósito también reconstruido. El silencio, la contemplación del paisaje y el abandono del lugar producen una honda sensación de soledad.
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Casas rurales Moya
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LAGUNA GRANDE DEL TOBAR (Beteta) |
En las proximidades de Beteta, el pequeño pueblo de Tobar es punto de partida de un camino que lleva a la Laguna Grande, un precioso paraje creado por el nacimiento del río Masegar. No escatimes tiempo para disfrutar de la relajada contemplación de esta laguna, medio envuelta por paredes verticales.
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Casas rurales Beteta
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ALDEA DE EL CAÑIZAR (Cañete) |
Un agreste paisaje de pinar sembrado de grandes rocas lleva a este pequeño valle, regado por el Cabriel, que hasta hace pocos años fue una explotación de Unión Resinera Española. La desaparición de la industria produjo el abandono de la aldea del Cañizar y el poblado resinero, uno a cada lado de la carretera. La aldea sirvió como hospital durante la Guerra Civil y conserva algunas casonas de buen porte. El poblado, junto a la fábrica, conserva los viejos hornos, la capilla e incluso una pista de tenis donde, según cuentan, hizo sus primeros pinitos Manolo Santana.
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Casas rurales Cañete
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