Además de La Vereda y Matallana, pueblos que quedaron abandonados tras la construcción del embalse de El Vado y que hoy se recuperan lentamente, el norte de Guadalajara ha visto muy castigado por la despoblación, a menudo provocada por los pantanos que anegaron abundantes tierras, como es el caso también de El Atance. La repoblación forestal también dio al traste con algunos caseríos, como Sacedoncillo que muestra sus paredes irrecuperables a las afueras de Tamajón. |
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