| Si estás un poco atento, en los alrededores de los embalses del Porma y Riaño podrás apreciar la huella de dolor que dejó una lucha inútil contra los intereses del Estado, que arrancó a multitud de gente de sus pueblos y casas para inundar los valles con enormes pantanos. Cuando los embalses están bajos aún se pueden ver restos de las viviendas, iglesias y cementerios anegados por las aguas, empeñadas en borrar la memoria de sus habitantes, que sin embargo continúan añorando su pasado. |
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