SAN MARTÍN DE VALDEIGLESIAS |
En un valle que estuvo habitado por anacoretas hasta la fundación del monasterio de Pelayos, nació este pueblo dependiente del monasterio, apiñado alrededor de su plaza. En uno de los extremos se levanta el castillo de La Coracera construido sobre una fortaleza árabe y con una bonita estampa de torres circulares. También te aconsejamos la visita de la iglesia, inacabada y que fue proyectada por Juan de Herrera. A las afueras está la ermita del Ecco Homo, del s. XV, y otra dedicada a Virgen que alberga las riquezas de un pequeño templo, sepultado, al igual que el puente románico, por las aguas del pantano de San Juan. |
|
|
|
NAVALCARNERO |
Pese a su cercanía a una autopista y a la capital madrileña, esta localidad, repoblada por segovianos, mantiene también cierto aire de pueblo castellano y merece una parada, incluso una comida para saborear su famoso cordero asado y sus buenos vinos. Cuenta además con la plaza de Segovia, porticada, a la que se asoman algunas casas con galerías, y con un bonito templo que se inició en el s. XVI y tiene una esbelta torre. No te pierdas la visita de su interior, en el que destaca una talla del Cristo Negro y un cuadro en el que figuran, entre otros, la inimitable Lola Flores. |
|
|
|
CARABAÑA |
Este tranquilo pueblo del valle del Tajuña es de fundación muy antigua y alcanzó relevancia en tiempo de los romanos, que hicieron aquí un enclave de la vía que unía Mérida con Tarragona, como muestran los valiosos restos arqueológicos descubiertos en la zona. Seguramente los romanos conocieron sus aguas medicinales, que tienen propiedades purgantes. Podrás probarlas en la fuente de la plaza o acercarte a las antiguas instalaciones de la embotelladora y del balneario. También en la plaza está el palacio renacentista, alrededor de un patio y, muy cerca, la iglesia del XVI. Aún quedan en pie viviendas en cuevas que estuvieron habitadas hasta no hace muchos años. |
|
|
|
|