El pequeño pueblo de Patones de Arriba, con su arquitectura de piedra intacta, se ha convertido en un típico destino para "urbanitas" ansiosos de estética rural. Desgraciadamente los accesos se ponen imposibles durante los fines de semana y es aconsejable que vayas en cualquier otro momento para verlo con calma. No es casualidad que este pueblo haya estado tan alejado del mundo que, según cuentan, tuvo su propio rey que quiso tratarse de tú a tú con el mismísimo Carlos III. No lo consiguió. Obviamente. |