BOADILLA DEL CAMINO |
| También en el Camino de Santiago, de donde toma su nombre, este pueblo reúne un buen conjunto de edificios tradicionales en torno a su plaza, donde está la iglesia, con una pila bautismal románica y una bonita talla de una Virgen sedente. Pero lo más llamativo es su precioso rollo de justicia del s. XV, en piedra tallada de filigrana. Alrededor del pueblo verás algunos caprichosos palomares de adobe. |
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BECERRIL DE CAMPOS |
Conserva una puerta de entrada de su muralla medieval, época en la que alcanzó gran pujanza. En su plaza Mayor, porticada y con bonita fuente, está el edificio del Ayuntamiento, del s. XIX, con curiosas inscripciones. Entre sus iglesias destaca la de Santa Eugenia con portada isabelina e interior gótico y un importante museo, instalado en la iglesia de Santa María que atesora las preciosas tablas de Pedro Berruguete y otras importantes pinturas y esculturas de gran belleza. |
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VALDESPINA |
Desde Támara, merece la pena hacer una escapada a este pueblo que ocupa el fondo de un valle al que se accede por un camino en parte repoblado de pinar. El pequeño núcleo parece haberse quedado anclado en otro tiempo, en que sus habitantes se dedicaban al cultivo de la vid. De entonces quedan algunas bodegas y también el esqueleto del olmo que daba sombra a su ermita gótica, del mismo estilo que la portada de sus iglesia. Lo que sí han sabido conservar sus vecinos son sus sabrosos quesos. |
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