CASTRO URDIALES |
Ya en el límite con el País Vasco, esta villa costera tiene una lejana historia que parece remontarse a un castro de fundación romana. En plena Edad Media, el pueblo estuvo amurallado pero hoy el único resto que conserva de esa época es la fortaleza, que hoy desempeña el papel de un faro. Además, en Castro-Urdiales merece la pena que visites la iglesia gótica de la Asunción, que tiene dimensiones de catedral y cuya construcción se inició en el siglo XIII. No olvides acercarte al puerto y recorrer el paseo Menéndez Pelayo, donde están las casas con más solera. |
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LIÉRGANES |
Cuando llegues a Liérganes, ten muy presente que estás en un pueblo legendario famoso por ser el lugar de nacimiento del hombre-pez, un muchacho que tenía tanta afición al agua, que acabaron saliéndole escamas y un día se lanzó al mar desapareciendo para siempre. Esta historia con seguridad se te vendrá a la cabeza si te encuentras con gente bañándose en el río Miera, a su paso por el pueblo. Sobre el río destaca el airoso puente romano y callejeando te sorprenderá el buen conjunto de palacios y plazuelas, en los que se respira una calma absoluta. |
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SANTOÑA |
Hay quien dice que ya era un puerto en época romana. Nosotros no lo vamos a discutir, pero ahora Santoña es una curiosa mezcla de localidad turística y villa con historia, lugar de nacimiento del famoso navegante Juan de la Cosa, a quien se le ha dedicado un monumento en el paseo marítimo. En tu visita a la villa, te aconsejamos que te acerques a la iglesia de Nuestra Señora del Puerto, con una pila bautismal románica y un extraordinario conjunto de tablas flamencas del siglo XVI, que integran el famoso retablo de San Bartolomé. |
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