La paulatina desaparición del oso pardo es una de los grandes dramas ecológicos que afectan a la cornisa cantábrica. El furtivismo sigue haciendo estragos y apenas queda un centenar de ejemplares entre Asturias y Cantabria. Si quieres hacerte una idea de lo abundante que llegó a ser hace décadas no dejes de acercarte a Bárcena Mayor y asomarte a uno de sus bares más veteranos, donde se exhiben fotos antiguas de ufanos cazadores con el pie puesto sobre un oso abatido en estas montañas.
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