CUÉLLAR (Cuéllar) |
Villa de gran antigüedad, asentada sobre un cerro coronado por su soberbio castillo. No dejes de ver el patio interior de la fortaleza, rodeado de tres galerías platerescas, asomarte a las iglesias de San Esteban y San Martín, con sus bonitos ábsides mudéjares y hacer un recorrido por las empinadas calles del casco viejo. Imagínate a los toros corriendo por estas calles durante los famosos encierros que se celebran en esta localidad, catalogados como los más antiguos del país.
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Casas rurales Cuéllar
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TURÉGANO (Turégano) |
Tampoco te dejará indiferente el casco viejo de esta población, en torno a una amplia plaza Mayor a la que se asoman soportales y vetustas fachadas. En lo alto, desde la distancia, asoma el perfil de su espectacular fortaleza, que en la Edad Media fue baluarte del poderoso obispo Arias Dávila, mucho más aficionado a las armas que a la oración. Si pasas por Turégano en Semana Santa no te pierdas la procesión de la carrera, cuando las tallas son trasladadas en volandas hasta el castillo desde una iglesia cercana a la plaza.
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Casas rurales Turégano
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FUENTIDUEÑA (Fuentidueña) |
Una de las localidades más antiguas de Segovia es esta villa de origen celta que se alza junto al río Duratón. Para hacerte una idea de la solera del lugar, basta que te acerques a las estelas funerarias que hay junto a la iglesia románica de San Miguel. Esta iglesia tiene además un tesoro de capiteles con criaturas fantásticas, como arpías y sirenas de dos colas, y es el templo más antiguo que se conserva en Fuentidueña, después de que el de San Martín fuera adquirido por un potentado americano a finales de los años 50 y trasladado piedra a piedra a Estados Unidos. En fin, sin comentarios.
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Casas rurales Fuentidueña
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