LA INVASIÓN DE COCHES |
Durante los fines de semana, pueblos como Pedraza y Sepúlveda son invadidos por cientos de automóviles que se convierten en una especie de anillo metálico (y un poco asfixiante) alrededor de sus núcleos históricos y a veces se internan en las calles sin el menor miramiento. Alguien con competencia en el asunto debería idear sistemas para evitar semejante acoso y para preservar la atmósfera de unos pueblos que merecen ser recorridos con calma.
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