MIRAVET |
Cayendo a pico desde un promontorio hasta el borde mismo del Ebro, este precioso enclave fue una alquería árabe y hoy se ha convertido en un encantador y cuidado pueblo que conserva su casco medieval con molino al borde del río, la aljama o barrio judío y un pequeño templo. En la roca más alta se levantó el castillo que, más tarde, sería reformado por los templarios, ofreciendo su recio aspecto protegido por cinco torres y con un templo dedicado a Santa María. Desde la fortaleza tendrás una excelente panorámica, al igual desde el embarcadero, con vistas sobre el pueblo. |
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CALAFELL VIEJO |
La población de Calafell, con su bonita playa, está literalmente tomada por los veraneantes que han ocupado el espacio en el que antaño estaban las casetas que servían a los pescadores para guardar sus aperos, rodeadas de tierras cenagosas. Pero el núcleo viejo, un poco más alejado de la costa y con cierto encanto de pueblo antiguo, ha conservado su castillo de la Santa Creu protegido por un recinto amurallado, y la iglesia románica donde aún quedan tumbas excavadas en la roca. También merece la pena que te acerques a Sant Gaietà, una curiosa urbanización que reproduce distintas calles, edificios, plazas y rincones del país. |
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CAMBRILS |
Esta vieja localidad, famosa por su gastronomía y por los excelentes productos del mar, te aconsejamos que la visites fuera de la temporada turística para poder apreciar las labores tradicionales de su activo puerto pesquero, situado a los pies de la torre del s. XVII, que servía de protección a los ataques piratas. También podrás apreciar el casco antiguo, con construcciones como el Ayuntamiento o la torre del Llimó, sus iglesias y ermitas y algunos interesantes museos.
(Foto: www.fondoimagenes.com)
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