MÓRA D`EBRE |
Esta localidad ribereña del Ebro tiene un llamativo puente de hierro que cruza el río y sustituye a otro destruido durante la Guerra Civil, al igual que su iglesia de San Juan. Quedan algunos restos de su castillo y merece la pena subir al Calvario para contemplar el panorama. Pero, sobre todo, te aconsejamos el delicioso paseo que va bordeando el Ebro en esta zona en que empieza a ser navegable, con pequeños muelles de amarre, tranquilos pescadores y algunas viejas embarcaciones características de la zona. |
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PAÜLS |
| Siguiendo el curso del Ebro río arriba se llega al indicador que conduce, por un agradable camino de montaña, a este pequeño y tranquilo pueblo escalonado en la ladera de un monte. Su iglesia, dedicada a la Natividad de Santa María, es de estilo gótico y la ermita de Sant Roc guarda un agradable rincón con merendero que se utiliza sobre todo durante su romería y donde podrás saciar la sed en una fuente de aguas frescas. |
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ULLDECONA |
En lo que fue un importante lugar de paso, surgió el nuevo pueblo en el s. XIII, a poca distancia de su espectacular castillo donde ya hubo un asentamiento íbero, más tarde utilizado por los árabes, que conserva el fuerte recinto amurallado, la torre cilíndrica y las antiguas dependencias del palacio. Paseando por las calles encontrarás la iglesia parroquial, el Ayuntamiento, que ocupa las dependencias de un convento, el templo del Roser convertido en centro cultural y la casa gótica de la Comanda. Una escapada merecen las pinturas rupestres que se reparten en varios refugios.
(Foto: spain.travel.ru)
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