CASTILLO DE CHIREL |
| Un bellísimo rincón, accesible desde Cortes de Pallás, son las ruinas de este castillo que ocupan la parte alta de una muela rocosa bordeada por el Júcar. La fortaleza conserva un doble recinto amurallado, el aljibe, las puertas de entrada y la torre del homenaje. El enclave, que sirvió para dominar la revuelta de los moriscos, fue perdiendo importancia y acabó en un lamentable estado de abandono, pero las vistas y el paisaje de los alrededores, salpicados del color de las matas de flores, merecen la excursión. |
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ALPUENTE |
| En plena serranía, este pueblo de fundación romana que alcanzó su mayor importancia con los árabes y llegó a tener su propia moneda, conserva restos del castillo romano, la lonja y el Ayuntamiento árabes -a los que se hicieron añadidos en el s.XVI- así como el acueducto gótico. Sus calles forman un buen conjunto de arquitectura serrana y, para los amantes de pueblos abandonados, en las cercanías están las ruinas de La Hortichuela, una de las muchas aldeas que dependían de Alpuente y que quedó deshabitada en los años sesenta. Como siempre, la vegetación se ha adueñado de las construcciones. |
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CASTILLO DE BENISANÓ |
| Este castillo, construido en el s. XV sobre una alquería árabe, es un bello ejemplo de los denominados castillo-palacio que estaba adaptado como vivienda señorial. Tuvo foso y puente levadizo y de sus estancias destaca el patio de armas, las puertas y la chimenea de la sala noble, y algunos azulejos y vidrieras con muestras de cerámica de Manises. También su iglesia, que sufrió daños durante la Guerra Civil y se restauró en los años cuarenta, alberga importantes pinturas de los siglos XVI-XVII. |
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