OLMEDO |
Además de parte de sus murallas, esta cuidada ciudad conserva un buen conjunto de arquitectura mudéjar, sobre todo las iglesias de Santa María del Castillo, del siglo XV, y de San Miguel, del XIII, que además reúne una buena colección de retablos. Un total de siete iglesias, siete conventos y siete plazas forman el núcleo monumental de esta población que sirvió de escenario a Lope de Vega para recrear al misterioso Caballero de Olmedo.
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MEDINA DE RIOSECO |
La capital de la Tierra de Campos conserva parte de sus murallas y su calle principal con soportales y cierto aire vetusto. Su joya monumental es la iglesia gótica de Santa María, que atesora retablos, bonitas rejerías y un precioso órgano. A destacar también su museo, al igual que el de la iglesia de Santiago donde se expone imaginería de Semana Santa. Si tienes tiempo, asómate a la ermita de Castilviejo con un retablo de Churriguera y no olvides hacer una incursión a alguna de sus reposterías y probar las pastas de almendra. Repetirás.
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SIMANCAS |
Villa habitada por celtas, romanos, visigodos y árabes. Su castillo, que conserva poco de la primitiva obra, comenzó a ser archivo de la corona en tiempos de Carlos V y en la actualidad guarda una buena parte de la historia del país. Merece la pena que recorras sus estrechas calles y te acerques al mirador para contemplar el curso del Pisuerga entre parajes cubiertos de vegetación.
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