Opinión sobre Casa Rural Doña Margarita de usr367183

problemas con el aparcamiento 2 estrellas

17/oct/2009

Hemos estado alojados en la casa Doña Margarita en el puente de Octubre. La casa, su situación en el centro de Teror y cerca de las cumbres de Gran Canaria predisponen a una estancia agradable, tal y como he leído en las otras opiniones. En nuestro caso no pudo ser del todo así debido a los problemas de aparcamiento. Cuando preguntamos al hacer la reserva dónde podíamos aparcar (la casa está en una calle peatonal) nos indicaron que en una calle cercana. Sin embargo, al llegar ya vimos que tanto en esa calle como en las adyacentes no había sitios libres y tuvimos que aparcar en un parking, muy cercano a la casa, pero que cuesta 12€ diarios. Ninguno de los demás días pudimos aparcar fuera del parking. Queta nos insistía sobre nuestra mala suerte, porque ellos no tenían problemas para aparcar, algo que a nosotros no deja de sorprendernos. Nos hemos sentido decepcionados, simplemente nos hubiera gustado saber de antemano las dificultades para aparcar y contar con el gasto extra del parking

Fecha de estancia: 10/oct/2009

Valoración por categorías

  • Limpieza
  • 4/10
  • Trato del propietario
  • 4/10
  • Entorno
  • 4/10
  • Equipamiento
  • 4/10
  • Relación calidad/precio
  • 4/10
  • Calidad del sueño
  • 4/10

Respuesta del propietario

Sentimos sinceramente las dificultades de Asun y Jose Antonio para encontrar aparcamiento en Teror durante su estancia. El centro histórico de Teror, en el que se encuentra Casa Rural Doña Margarita, es totalmente peatonal y ello genera algunos inconvenientes, pero también implica muchos aspectos positivos, tanto para los residentes como para los visitantes, que superan con creces las posibles dificultades. Dependiendo de la hora, aparcar en la calle puede requerir un poco de paciencia, y es un hecho que nuestros clientes generalmente consiguen aparcamiento en las inmediaciones de Casa Rural Doña Margarita. En última instancia, el parking público puede ser una solución momentánea y, a partir de las nueve de la noche (salvo días muy puntuales), se puede aparcar en la calle con bastante facilidad. Ni Queta ni yo tenemos aparcamiento privado, y no recordamos haber tenido que utilizar el aparcamiento público a lo largo de este año en más de dos ocasiones. Quizás las fechas de la estancia (puente del Pilar) han propiciado una mayor dificultad. La pregunta que me planteo es si este “problema” (que nosotros, lamentablemente, no podemos controlar) tiene entidad suficiente como para generar una valoración tan negativa de nuestra casa…., frente a las bondades que todos nuestros clientes siempre le aprecian.

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